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Practica la honra. La honra engendra honra.  Pastores buenos no buscan impedir al mover del Espíritu Santo sino facilitarlo en orden para provecho.  Pida que Dios te dé Su perspectiva del pastor, para poder honrarlo genuinamente, sin halagos ni adulaciones.  Comunique tu aprecio al pastor; Haz que se sienta valorado. Ora por él/ella que Dios le de discernimiento y sabiduría.

Profeta Cliff Bell

COORDINADOR DE CI MÉXICO

El Profeta y su Pastor

A menudo recibo mensajes de personas que tienen un posible llamado de profeta, pero que batallan por tener una relación sana con su pastor. Algunos creen que su pastor no le toma en serio o que no da lugar para una profecía en el culto. Aunque existen algunos pastores así, la mayoría desean facilitar el mover del Espíritu.

Voy a limitar este artículo a los profetas que están en una iglesia que acepta la vigencia de los ministerios del apóstol y profeta.  Si el pastor no cree en los cinco ministerios, y te presentas como un profeta, te percibirá como una amenaza, y no te irá bien ahí.

Cada miembro del Cuerpo de Cristo, incluyendo profetas, necesita estar establecido en una congregación y aprender a tener comunicación sana y respetuosa con su pastor. Muchos dicen que tienen un pastor, pero pocos permiten que su pastor le pastoree.  Yo creo que es esencial que todo profeta sea pastoreado y que rinda cuentas a su pastor si pretende ser un vocero de Dios.  Los tipos independientes suelen hacer mucho daño. Así que rechaza al rechazo, conéctate y sométete.

Hebreos 13:17 nos manda obedecer a nuestros pastores y someternos a ellos, porque ellos velan por nuestras almas.  El alma es el «psique», o el corazón. Ministramos más que palabras; ministramos lo que está en el corazón, porque, «de la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34).

Recientemente experimentamos una helada fuerte en donde vivo, y unas tuberías entre nuestro vecindario y la fuente del agua se reventaron y se contaminaron.  Tuvimos que hervir el agua hasta que pudieron reparar las tuberías y eliminar las impurezas.  Lo que Dios (la Fuente) nos habla a nuestro espíritu humano es una palabra pura, pero antes de que esa palabra pueda salir por nuestras bocas, pasa primero por el corazón (la tubería). Un corazón contaminado resulta en una palabra contaminada.

El pastor es responsable por la salud del rebaño, y procura asegurar que toda ministración sea de provecho (1ª Cor. 12:7). Protege al rebaño de los lobos, de las divas, y de palabras almáticas o jezabélicas.  El pastor corre un riesgo cada vez que le presta el micrófono a otro, pero ayuda si sabe que la persona es digna de confianza y enseñable.

Voy a suponer que el profeta tiene su vida en orden: matrimonio, moralidad, madurez, que diezma con alegría, y que sirve fielmente en la iglesia.  etc., (Las 10 M’s, como escribe el Dr. Bill Hamon en su libro, «Los Profetas, Peligros y Principios»). Si una o más de estas piedras de cimiento nos están en orden, resultará en una falta de confianza.  

Practica la honra. La honra engendra honra.  Pastores buenos no buscan impedir al mover del Espíritu Santo sino facilitarlo en orden para provecho.  Pida que Dios te dé Su perspectiva del pastor, para poder honrarlo genuinamente, sin halagos ni adulaciones.  Comunique tu aprecio al pastor; Haz que se sienta valorado. Ora por él/ella que Dios le de discernimiento y sabiduría.

Sigue el protocolo profético establecido.  Dios nos mandó ministrar los dones espirituales «decentemente y con orden» (1ª Corintios 14:40).   Si tu pastor no ha establecido un protocolo para la ministración profética, pídale cuál será la manera aceptable de someter palabras proféticas, y sígala.  Si el pastor no establece un protocolo, entonces escribe lo que percibiste, y sométaselo en privado.

«Someter» una profecía al pastor significa que permites que el pastor la juzga y determine si es de Dios o no (1ª Corintios 14:29).  Conozco de algunos que, en vez de someter la profecía, casi se lo arrojan al pastor con un «Dios me dijo» muy dramático.  Esa actitud y presentación se comunica al pastor que eres un soberbio, manipulador (¿quién puede discutir con Dios?), y que no respetas su autoridad.

Es mejor usar terminología como: «Percibí lo siguiente, y creo que pueda ser de Dios, y se lo someto a usted para evaluar».  Si era de Dios, Dios puede convencer al pastor. Luego pide al pastor su retroalimentación.  Hónrale. Hazle saber que le valoras y apoyas.

La confianza se gana, por lo tanto, sé transparente y enseñable. Nunca profetices a nadie de la congregación sin la autorización del pastor.  Grabe cada profecía que ministres a otros, y disponga las grabaciones al pastor. 

Nadie es infalible.  Si el pastor cuestiona una profecía, no te ofendes. Recibe la corrección / retroalimentación con humildad.

En conclusión, si el profeta (1) tiene su vida en orden, (2) sirve fielmente, (3) honra la autoridad, (4) sigue el protocolo y somete las profecías debidamente, y (5) si el pastor pueda ver que las profecías son consistentemente acertadas, en tiempo puedas ganar su confianza, y hay potencial para formar un equipo eficaz en el Reino de Dios.  

AUTOBIOGRAFÍA

Profeta
Cliff Bell

Cliff Bell es un profeta apostólico ordenado por Christian International. Cliff ha sido entrenado por el Dr. Bill Hamon y ha trabajado bajo su cobertura desde 1989. Desde 2001 Cliff ha viajado y ministrado como representante del ministerio Christian International a través de América Latina y Europa con su enfoque principal siendo la nación de México. Cliff actualmente es Director de Christian International México, es miembro de la junta directiva de la Red Global Christian International, y brinda cobertura a iglesias en México, Colombia, Venezuela, los EE UU y en Brasil.

Cliff es autor de tres libros, ministra la Palabra de Dios con equilibrio y autoridad. Es buscado por las naciones para brindar enseñanza y entrenamiento profético y practico. Es conocido por ministrar profecías acertadas con humildad y sencillez y con demostración del poder de Dios. Su pasión es levantar una generación profética y apostólica que hace las obras Cristo, exhibe el carácter y amor del Padre, y que establezcan el Reino de Dios hasta que Apocalipsis 11:15 sea una realidad. «Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.»

Cliff y su esposa Dianne, junto con sus cuatro hijos se radican en Edinburg, Texas.

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